Fibromialgia: enfermedad crónica que ocasiona dolores intensos en el cuerpo

 

(Caracas, 05 de abril. Noticias24) – En 1990 el Colegio Americano de Reumatología dio a conocer criterios para el diagnóstico de la fibromialgia y la OMS, Organización Mundial de la Salud, la reconoce hace ya varios años, como una patología no alejada de la psiquis.

Entre sus síntomas más frecuentes destaca el dolor muscular generalizado, dolor de cabeza, fatiga y cansancio generalizado; insomnio, colon irritable, dolor de cabeza crónico, rigidez matutina, deterioro de la atención y la memoria reciente, disminución en la capacidad de coordinación y resistencia muscular, hormigueo en las manos ardor, ansiedad, depresión.

Sin embargo existe una variabilidad de los síntomas: el dolor muscular 100%, fatiga 96%, insomnio 86%, dolor articular 72%, dolor de cabeza 60%, movimientos involuntarios de las piernas 56%, entumecimiento y hormigueo 52%, deterioro mental 46%, calambres en las piernas 42%, dificultad para la concentración 41%, nerviosismo 32%, depresión y disminución de la libido 20%.

Esta enfermedad afecta fundamentalmente a más del 3% a 6% de la población, aunque es más frecuente en mujeres, 75%. Su grupo etáreo oscila entre los 20 a 60 años de edad, considerada ésta la etapa más productiva del ser humano. En Venezuela existe más de 1 millón de personas afectadas por esta patología.

La misma debido a su desconocimiento y a que muchos de sus síntomas están presentes en otras enfermedades, el 60% de los casos se tarda hasta nueve años antes de llegar al diagnóstico correcto.

Sin embargo, desde 1990, se implementó un criterio para diagnosticar la Fibromialgia basado en la presencia de dolor diseminado al menos en 11 de 18 puntos específicos sensibles, durante los últimos tres meses.

Aunque no se conocen evidencias neurocientíficas, muchos especialistas consideran que la alteración en el sistema de producción de serotonina unido a la modulación del dolor, además de un sustrato genético, puede ocasionar la aparición de la enfermedad.

“La serotonina es una sustancia química del sistema nervioso encargada de la regulación del dolor, sueño y humor, entre otras funciones.”

El desencadenante de la fibromialgia, es motivado por los procesos que involucran un shock traumático, como producto de una infección bacteriana o viral, un accidente de automóvil, problemas con los hijos, divorcio, duelo, pérdida del empleo o amenazas sobre la integridad física.

Igualmente se puede dar por otra enfermedad, limitante de la calidad de vida del enfermo, por ejemplo: artritis reumatoidea, lupus eritematoso, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson.

El impacto emocional en la Fibromialgia

Lastimosamente las personas físicamente activas, con un estilo de vida muy productivo, llegan a imposibilitarse de realizar sus labores cotidianas.

Por lo general los estados alterados de conducta, problemas emocionales derivados de la condición clínica, la incapacitación por el dolor y el cansancio generan temor y a la vez frustración, lo que induce a estados depresivos, pues la persona no sabe cómo enfrentar esta situación.

Se impone la tolerancia de esta enfermedad, así como de otras enfermedades crónicas asociadas al dolor, lastimosamente las medicinas o fármacos pueden ayudar sólo hasta cierto punto.

Algunas consideraciones son importantes para diferenciar el dolor en general, el de corta duración ó agudo y el de larga duración o crónico. Este último se divide a su vez en dos grades fases: el asociado a un daño persistente en el cuerpo físico, identificado por la comunidad médica como nociceptivo.

Esto se debe fundamentalmente, a que los nervios encargados de transmitir el dolor, secretan un exceso de sustancias conocidas como la sustancia “P”, el glutamato y el aspartato. Por otro lado, a través de los canales de calcio, al ser por igual conductores de dolor, se intensifica el dolor neuropático.

Dolor y efecto placebo

Al aceptar que los seres humanos somos cuerpo, mente y espíritu, entendemos mejor como pudiésemos mediar y en algunos casos olvidar el dolor. Un dolor crónico al sentirlo, podríamos intentar condicionar nuestra mente, para que a través de disposición y fe, lograr mejoría. Esto no es mera filosofía popular, si nos acercamos a comprender el efecto placebo del organismo.

Este es reconocido por los científicos de todo el mundo, como un efecto benéfico, que puede actuar sobre el dolor crónico. Al ingerir pastillas o ser inyectados con sustancias que no contienen principios activos, llamadas placebo, nuestro organismo pudiese reaccionar, o nuestra mente aceptar la acción benéfica de tales procedimientos, teniendo la convicción como pacientes, de que la sustancia ingerida, nos va a paliar el dolor.

El efecto placebo es muy común, se calcula que aproximadamente la tercera parte de las personas en todo el mundo, que ingirieron una sustancia inactiva, tienden a mejorar de su dolor, en mayor o menor grado, al creer que esto los va a ayudar. Es tan asombroso que éste se multiplica, cuanto más aparatosa sea la intervención terapéutica.

Pese a lo antes expuesto, se debe enfatizar las características del placebo: No es un efecto que necesariamente pueda durar meses e incluso, años. Su acción benéfica la sienten cualquier tipo de personas, no únicamente las “sugestionables”. Es un efecto real en el cual se liberan nuestros poderosos analgésicos naturales o endorfinas.

Tan real es su efecto que cuando a un paciente se le suministran drogas o medicamentos para bloquear las endorfinas, el efecto placebo no se produce. Éste aumenta y complementa la acción de los medicamentos, es en definitiva nuestra arma terapéutica.

Escrito por: Julio C. Alcubilla B.-/Noticias24

 

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